Ornitóptero

Vuela en tu imaginación

Sábado, Febrero 6, 2010

Calle desierta, 5º capítulo

Ya el 5º capítulo. Y fijen se la hora (las 00:xx), lo traigo bien prontito.
Como dije en el anterior, categoría etiquetas… ahí están todos los capítulos que ya están puestos por si llega alguien nuevo.
Y no olviden comentar que les pareció este capítulo. Aquí y comienza lo “intenso” y se comienza a desvelar un pequeño trozo de la historia para hacer fantasear con como podrá ser el siguiente capítulo.
También traigo una mala noticia, tal vez por cuestiones personales (estudiar) tuviera que haber un “final” temporal hasta que pudiera retomarlo. Pero este no es el final temporal, aun habrá miércoles y sábados con capítulos.
Y no quería hacer una introducción muy grande… pero… gracias a Josera y Virgi por leer los capítulos y comentar, hace mucha ilusión ver que después de escribirlo al día siguiente, levantarse (por lo de la diferencia horaria) y ver que hay con comentarios.
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Capítulo 5
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-Sabes, aun recuerdo aquel día.
-¿Cual?
-El día que nos dimos ese tiempo.
-Deja de pensar en eso, sabes que no volverá a pasar.- dijo sonriendo
-No es solo eso. También en tu hermano.
-Pues cuenta que es lo que te molesta tanto guardarte, sabes que yo no contaré nada.
-Vale.- le dije tras darle un beso. -Todo comenzó esa tarde, habíamos planeado muy bien, me acuerdo como si hubiera sido ayer. Yo desconecte la alarma para que no saltará y nos cogiera los maderos, esos siempre están entorpeciendo todos los jaleos. Una vez que desconecte la alarma, Cristian se metió primero en la finca, tenias que haber visto que finca, era enorme. Yo le seguí y fuimos acercándonos al chalet.
-Calla ya por favor, mejor no digas más. No estropees todo de nuevo recordándolo. Agua pasada jamas debe volver a la corriente.
-Vale princesa.
Ya era tarde, Ernest seguro que se habrá imaginado que pasa y ya se habría ido cerrando la puerta para dejarnos aquí solos. Sin frío ni calor, pasamos la noche allí.
Con el pitido del móvil acabándose la batería desperté a su lado en la mañana. No es de las mas cómodas formas de despertarse, pero al menos estaba a su lado. Apagando el móvil para que no volviera a sonar y la despertará me fui a buscarnos el desayuno.
Algo raro ha pasado aquí, todo fuera de la sala estaba revuelto y lo que estoy seguro que eran manchas de sangre que venían de algo metido en un saco bastante grande. Me acerque con cuidado y temblando por lo que imaginaba que encontraría.
-Ernest… amigo.- dije al abrir y asomar la mirada y ver sus restos aun sangrando. -¡Ruth! Despierta-
Regrese corriendo a la sala gritando, esto es muy inseguro.
-Ruth, cariño. Despiertate por favor. Tenemos que irnos, rápido.- le dije
-¿Qué sucede?
-No hay tiempo, vamos. Ernest está muerto, han debido de entrar buscándonos.
-¡Qué, no puede ser! Nos van a matar.
-No, no deben de saber que estamos aquí, pero debemos irnos lo antes posible por favor.
Sin darle tiempo a hablar más la agarre del brazo para obligarla a salir ya de allí. Creo que debió ver donde estaba Ernest, en su cara resbalaban lágrimas manchadas de odio. Cuando abrí la puerta para salir, salí yo primero y los vi al igual que ellos a mí.
-Hola amigo, te buscamos ayer en la tarde pero nos encontramos con tu amigo. Era muy terco, no quiso decir donde estabas.- esa voz de nuevo, al oírla cerré la puerta de golpe, a Ruth no la habían visto, dentro estaría segura.
-Hijo de…- dije sin acabar al caer al suelo al recibir un botellazo en la cabeza de uno de los que le acompañaban.

posted by darsey at 1:26 am  

Miércoles, Febrero 3, 2010

Calle desierta, 4º capítulo

Ya el 4º capítulo (a hora media de acabar el miércoles en España) pero lo siento, ando muy atareado entre semana debido a exámenes y los miércoles en concreto son días muy liosos en mi horario.
Espero que les guste, y si alguien llega nuevo al 4º capítulo… recuerdo que a la derecha se ve una nube de etiquetas que pone “Calle desierta” y también hay una categoría que se llama “Calle desierta” donde se encuentran todos los capítulos que llevó, para los nuevos y por si quieren releer el anterior (para los nuevos… recomiendo leer el capítulo 1º y ir que vayan en orden).
No se olviden de comentar que les pareció.
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Capítulo 4
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Con un bostezo acompañado por una batería de rugidos de hambre me desperté. Sin nadie a mi alrededor me deshice de las sábanas que me ataban a la cama y me vestí con la ropa que descansaba medio planchada en una silla.
-Buenos días a todos- entre al salón saludando. -Que raro, no hay nadie.
Saludando al aire, pues no estaba solo. Si no estaban aquí, estarían tal vez en el local, así que decidí ir hacia allá y me salí directo a la calle. Extrañamente, la calle parecía mía, raro era el cruce en el que se me cruzaba una persona, muy raro para las 10 de la mañana. En total solo siete persona y dos perros me dieron los buenos días camino al local.
Otra vez contra la fría puerta de metal, otra vez a probar suerte llamando si hay alguien ahí a dentro. Cuando alzaba el puño para llamar, mi cabeza se topó con la puerta.
-Tú, sabía que volverías por aquí. Me debes algo y hasta que no me lo des no cesaré de seguirte.- reconocí esa voz, era imposible de olvidar.
-Dejame yo no hice nada. Ya matasteis a Cristian para que él no contará nada, yo no hablaré dejadme en paz.
-Sabes lo que quiero, damelo y tendremos la fiesta en paz.- dijo apretando mi cabeza más contra la puerta.
-Ya voy.- dijo Ernest desde dentro del local.
-Sabes una cosa amiguito, cuando la violencia no es la solución recurrimos a las torturas. Tú verás que prefieres, que quede en una paliza o que acabes enterrado en una cuneta, aunque últimamente estamos vagos y dejamos con un halo de vida abandonados en el monte para saciar el hambre de las bestias.-dijo empujandome por ultima vez para despedirse y desaparecer antes de que Ernest llegará.
-Joder, menuda cara traes cuando te levantas. Anda pasa a dentro.- dijo al abrir la puerta.
-¡Que te jodan, podías haber llegado antes a abrir!
-Y con que humor, como si te hubiera pasado algo.
-No, anda quita del medio que tengo que ir al baño- le dije abriéndome paso apartándolo.
-Menudos modales…
No tenemos servicios, pero Ernest es tan corto que cualquier cosa se la cree. Me metí directo a la sala a rebuscar, tiene que seguir estando por ahí.
-Que raro, David haciendo el trabajo de Ernest.- dijo Ruth desde la puerta
-Si querías matarme casi lo consigues.- le dije mientras seguía rebuscando
-Venga, que tú no estas limpiando ¿Qué buscas?
-Nada, creía que estaba aquí una cosa pero se la regale a una persona.
-¿El que?
-Mi corazón, se lo regale hace tiempo a una chica. Y es muy egoísta, seguro que no lo devuelve.
-Ten por seguro que no te lo devolverá. Te dio el suyo a cambio, no te quejes.
-No es lo mismo, quería mi corazón.
-Pues nada, yo no te lo devolveré, tonto. No hay nada que hacer aquí, ya queda aquí el idiota de Ernest, comprendes lo que digo.
-Sí.
-Creo que estoy sorda y no entiendo de palabras, me podrías repetir lo que me has dicho de otra forma.
-Esperaba oír eso- le dije mientras me acercaba lentamente a sus labios.
-¿Por qué conformarse con un tarro de miel, teniendo la colmena en la ventana?
-Porque en el tarro se ve la percepción de la miel mientras que en la colmena las abejas te impiden verla y disfrutar de ella lentamente.
Las palabras se hicieron demasiadas pesadas, sin ventanas y la puerta candada, abandonamos las palabras junto nuestras prendas realizando los más puros deseos que teníamos en ese momento. La muerte de Cristian solo supuso un tiempo de separación que ya acabo y sin duda no querría volverlo a vivir por muy dulce que fuera la reconciliación.

posted by darsey at 11:49 pm  

Miércoles, Febrero 3, 2010

Eskorbuto

No sé que poner.
Por lo cual, traigo como otro días música. Hoy toca Eskorbuto (link a la wikipedia) un grupo de punk (con una larga historia antes de que yo naciera) pero que conocí su música gracias algunas amistades. Y bueno, quien no los conozca, que comience a escucharlos que están bien, dejo 2 vídeos.


posted by darsey at 12:52 am  

Sábado, Enero 30, 2010

Anuncio con musical

Me encontrado estos dos anuncios de promoción de la serie Glee (enlace a wikipedia).

Según he estado mirando, la serie esa, ha mucho musicales, me imagino que de ahí el estilo de los anuncios (he de admitir que nunca he visto esa serie y no sabía que existía hasta ahora).
Pero… los dos anuncios están chulisimos.

posted by darsey at 8:10 pm  

Sábado, Enero 30, 2010

Diario de una mente diferente

Hoy por motivos que comprenderéis en las siguientes lineas, no hay capítulo de “Calle desierta”.
Hoy les traigo el relato “Diario de una mente diferente” son 5 páginas (10 a doble párrafo), como espero que se comprenda… es mucho texto. Y si ya el 3º capítulo nadie dejo comentario… pues dudo de que lo leyeran y por tanto, también dudo de que alguien lea todo esto.
Y no se el resultado del “Torrente Ballester” y eso que se supone que era hoy cuando daban el resultado.
También tengo una mala noticia “Calle desierta” acabará el miércoles (si no es por poner esto, hubiera sido hoy), los motivos y final… ya los conocerán el miércoles.
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Diario de una mente diferente
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Cuando me preguntan el porqué de mis actos, me quedo pensando si realmente quieren saber de la larga historia que me llevó a acabar aquí. No me mires de forma extraña, aunque bien cierto es que tenemos muchas diferencias. Cuando acabes estas paginas si fuiste capaz de abrir tu mente, descubrirás que somos iguales, que tal vez yo pudiese ser tu padre, tu hijo, tu hermano, tu esposo o tal vez tú. Que por muchas injusticias y justicias que haya cometido, soy una persona exactamente al igual que tú.
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1º Día
Decir que nunca has soñado con matar alguien es mentir. Todos alguna vez lo hemos deseado hacer.
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Empiezo a darme cuenta del cambio que he dado. Me miro al espejo y no me reconozco, no son las gafas. Es la sensación a podido, a perdido, a muerto que noto provenir del fondo de mi cabeza.
Recuerdo aquel día. La paliza que recibí por ser diferente, por no pensar como hacen todos. Estaba en el momento equivocado y en el lugar equivocado; ese fue mi principio. Ese día perdí la fe en el progreso y decidí dar un rumbo extraño a mi vida. Mirar mi pecho, la cicatriz que lo atraviesa. Solo querían divertirse proporcionando un poco de sufrimiento que durará para toda la vida al primer diferente que se encontraran por la calle.
Ese día fue la primera vez que en mi mente apareció el deseo de matar. El deseo de matar a todo el que me hiciera daño o a alguien que los conociera. Da lo mismo el motivo ahora, cualquier excusa ahora ya me sirve para seguir sintiendo correr la sangre por mis manos. Ese día fue el que condene mi inteligencia racional para introducirme en este bonito mundo de ayudante de la muerte.
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2º Día
La venganza, ese delicioso plato de comida.
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Ayer fue un día de muchas sensaciones y pensamientos. Decidí no demandar, no confío en esa justicia de la sociedad, me gusta mucho mas mi justicia basada en la venganza. Los que me pegaron sé dónde estudian, no está muy lejos de mi barrio.
Me llevaré la mochila de clase vacía, meteré el cuchillo de carnicero que tengo en casa y el hacha que le he quitado a mi padre del maletero del coche. La palestina que me compré en el rastro de León; así no me reconocerán. Es hora de dejar este lugar que llamo hogar, hoy será la ultima comida que tomare sentado en una mesa con mis padres. Sabía que no aguantaría las lágrimas. así que agarre todo el dinero que tenía ahorrado y me fui sin despedirme, seguro que no me echarán de menos cuando descubran qué voy a hacer.
El frío de diciembre se clava en mi piel, creo que debí haber cogido más ropa. Solo llevo mis zapatos, unos vaqueros y una sudadera negra. El poco dinero acumulado en la hucha tal vez me ayude a sobrevivir unos cuantos días fuera de casa; confío en que sean los suficientes y pueda regresar algún día.
La ciudad, como siempre, tiene un aspecto hostil, nunca hace buen tiempo para mí. Cuando cultivaba el huerto con mi abuelo, no llovía, se secaba todo y ahora las estúpidas nubes deciden ponerse a llover en mi marcha. No llegaré muy lejos con este frío y la lluvia calándome hasta los huesos. Voy a refugiarme al Zurgén, en las obras de lo que parece que será un nuevo edificio en esta ciudad que se halla deshabitada.
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3º Día
El despertar entre las máquinas.
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Entre las vigas sin usar y al lado de la hormiguera establecí mi peculiar asentamiento durante la noche. No es lo mas cómodo del mundo, pero por lo menos supera al sofá al lado de la televisión. Si se han percatado de mi huida en casa, sólo puedo decir que no lo sé y realmente no me importa ahora mismo, solo tengo en mi mente la idea de vengarme.
Recogí lo poco que haya descolocado el lugar y me voy antes de que vengan los forjadores de estos colosos de acero, hormigón y ladrillos. Pero antes de irme me llevaré de recuerdo esa bonita palanca y esa linda maza, mudos testigos de toda la noche. Como pesaban bastante, deje el hacha allí, por un día que mi mochila pasara no le pasaría nada a mi espalda.
Aunque se que no es potable y pueda que me siente mal después bebí agua de lluvia que cayo en un cubo a sabiendas que tal vez no vuelva a beber en lo que quede de día. Sin perder ya mas tiempo, salí de la obra y me fui en busca de algunas de mis futuras víctimas. A ver si conseguía sacar información para conseguir direcciones y nombres de las demás.
Llevo cerca de 7 horas recorriendo las calles de la ciudad por donde fui agredido, no reconozco ninguna cara y comienzo arrepentirme de mi decisión. A este paso el sol se pondrá antes de que encuentre a alguno.
Cuando mis esperanzas de conseguir en este día los datos para vengarme tuve la enorme suerte de reconocer sentado al lado de la ventanilla del autobús a uno de ellos. Con unos auriculares y sonriendo a la calle, será que no se da cuenta de mi presencia y por eso aun no tiembla de miedo.
Parada de bus tras parada, llego sin el éxito de verle bajar para no alarmar con mis ideas a los demás pasajeros. Ya quedan pocas paradas y pronto bajara, es lo único que da fuerzas a mis piernas para seguir corriendo detrás de ese supuesto vehículo ecológico. Mis fuerzas internas son recompensadas con esa silueta desprevenida con sus cascos andando. Aunque el autobús lo ha abandonado hace tiempo, aun lo pude encontrar.
Saco la palanca de la mochila y con las escasas fuerzas que me quedan corro a una velocidad que nunca antes había alcanzado, será la posibilidad de comenzar hoy la venganza lo que me ayudo. Sin que me vea salto sobre su espalda con la palanca de la mano y le asesto un fuerte golpe en la columna con ella. Me complace oír le gritar, pero si sigue así mucho me atraparán y le piso la cabeza contra el suelo para que no sea capaz de gritar. “Tú, ahora mismo vas apuntar en este papel los nombres de tus amigos con los que pegasteis a un chico el viernes.” le dije. Y rápido contesto con ayuda de un golpe afirmativamente cumpliendo mis ordenes. “Gracias, no te arrepentirás de haberlo hecho. Si te quedaste mirando y no hiciste nada, la culpa será tuya, haberles impedido hacer lo que hicieron era tu deber. Nuevamente gracias por venderlos” le dije despidiéndome con unas cuantas patadas. Lo deje cuando ya no se movía, pobre chico, pero él se lo gano con esas amistades que tenía.
Estoy lejos de la obra donde pasé la noche, hoy dormiré bajo uno de los arcos del puente romano. Ahí, cerca del verraco, no me atacara el viento con fuerza y podré descansar bien.
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4º Día
Calle de Antonio Llorente Maldonado.
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Sin haber descansado bien durante toda la noche por culpa del frío y la humedad, sentía cómo mis fuerzas comenzaban a desvanecerse por no comer. Pero tranquiliza mi alma el saber que pronto me vengaré y emprendo mi ruta de calles en busca de la primera. Estos momentos tan violentos los convierte aun mas la suciedad que llevo encima y no saber orientarme por calles cuyos nombres desconozco.
Calle Antonio Llorente Maldonado, es la primera de la lista. Rebusco en todos los barrios sin éxito en las personas que pregunté. Cada vez me siento más cansado, voy a entrar al Carrefour, mas conocido como Pryca en estas tierras castellanas que nunca se innovan. Siento cosquillas al ver un bote de nocilla, qué recuerdos vienen a la cabeza, compre un bote y una barra de pan y cuando me disponía ya a pagar para salir mi curiosidad aflora con la cajera. Bajo el frío saludo de cliente y vendedora, mi curiosidad hace que le pregunte por la calle, con la suerte de que la conoce y me explica cómo llegar. Fue tal la ilusión que abandone el Pryca sin hacer la compra y con las indicaciones de como llegar en mi mente.
Ya veo, por fin leo una placa con el nombre de la calle; lo he conseguido. Ya solo queda esperar a que se cruce. Las horas pasan sentado en la fría acera en busca de ese rostro hasta que por fin se dignó aparecer y sin darse cuenta de mi presencia me levanté y le seguí unos pasos.
Abro la mochila y saco la maza que tome prestada de la obra, la alzo al aire y salgo corriendo tras esa odiada silueta. Regresaba a su casa, ya tenía las llaves de la mano cuando lo embestí cayendo sobre el capó de ese coche aparcado.
Fue entonces cuando desate mi ira contra el mayor de los culpables de mi sufrimiento, una y otra vez le golpeaba con la maza de 6 kilos, aproximadamente. Al tercer golpe su rostro ya quedó desfigurado con la mandíbula suela y lleno de hemorragias.
Fue sencillo y no tuvo tiempo para llorar y ni para gritar. Mis golpes con la contundente maza seguían golpeando su cuerpo, ya inerte sobre el capó. Aunque ya lo único que hacía era salpicar de sangre y romper más huesos al cadáver continué hasta que con la ayuda de su sangre se deslizó hasta el suelo. Al caer el cuerpo inerte de vida, destapó el capó del coche todo abollado, saltos de pintura y manchas de sangre. La oscuridad de la calle me ampara, nadie me ha visto y el trabajo ya está acabado.
Clavé mi puñal en la carne ensangrentada para mancharlo y restregarlo por el nombre de la víctima. Un nombre borrado en su sangre de mi lista de venganza. Ya sólo me quedan 5 más y habré acabado.
Antes de que alguna vecina curiosa por los golpes levantaran las persianas para ver qué sucedía para tanto golpe en la calle, salí corriendo. No tengo tiempo para tachar otro nombre en lo que queda del día. He de regresar a mi nuevo hogar entre las máquinas de obra.
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5º Día
A cada paso que doy me delato como diferente.
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Que algo raro en mí sucede lo tengo claro desde aquel momento que marcaron mi alma para el odio y la venganza. Pero hoy no va a ser un día de sangre, demasiado con lo de ayer. He matado a una persona, dudo de mi espiritualidad después de a ver arrebatado una vida, aunque hay que destacar que esa vida no era inocente.
Considero que he metido seriamente la pata, ahora soy como ellos. Lo único que me diferencia a mi es el odio, por lo demás soy exactamente igual.
Paseo por la ciudad tratando de templar mis nervios y en busca de comida y agua a algún supermercado, no llevo mucho dinero encima, pero el suficiente como para darme un buen banquete y pensar.
¿Merezco vivir? ¿Realmente quise matarlo? Pero mis temores se hacen aún más violentos cuando leo en un periódico de un kiosco, “Salamanca sumergida en la violencia” y seguía al título “Un joven permanece en coma tras una brutal paliza y esta mañana ha aparecido el cuerpo de L.M.S. No pudo conseguir llegar a su casa y fue brutalmente asesinado…”
El bocadillo y el refresco que me compré se convirtió de un sabor amargo tras la lectura, no es un sueño de mi mente, ha ocurrido.
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6º Día
Amanece desde el otro lado.
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No me acuerdo de nada de lo que hice ayer, solo de que comí y bebí para alimentar un regimiento. Mis preguntas han sido contestadas por las estrellas en la espectacular noche de frío que he pasado al abrigo de la ciudad que según los periódicos está llena de violencia.
Mis pasos cortos y fugaces entre la doble catedral de mi bonita ciudad parecen tranquilizarme durante un rato, pero no lo consiguen y mi cabeza da vueltas. Demasiadas ideas diferentes, dolores y mucho frío pasado
El tiempo pasado en la calle me debilito demasiado. Caigo desvanecido entre los turistas que pasean por la plaza de Anaya.
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7º Día
Adiós hermosa, siempre recordaré todos nuestros buenos momentos.
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Sin duda desearía no haberme despertado. Que nadie me hubiera intentado ayudar y me hubieran dejado morir allí, haber muerto sin acabar esa odiosa lista manchada con sangre.
Postrado en una cama de una habitación que desconozco miro en busca de mi ropa que no encuentro. En la cómoda está la lista, el diario, el pilot negro enganchado en las anillas y mi mochila, espero que no haya sido abierta y tampoco nadie haya leído mi diario con anotaciones. Pues no deseo en estos momentos un abrazo de dos policías mientras me conducen al coche para llevarme a comisaría. Aunque no mentiré, no es muy humano ese abrazo, pero es un abrazo y recibir cualquiera en estos momentos me calmaría muchísimo.
Me levanto y encuentro mi ropa colgando de la ventana, mojada ya que la han lavado me la pongo y recojo todas mis cosas y les dejo la cartera con el dinero que me quedaba. Nunca me ha gustado aprovecharme de la hospitalidad de las personas. Y una nota con mi nombre y tratando de calmar los nervios que puedan ocasionar mi fuga.
Cuando veo la calle, me doy cuenta de que llevo dormido muchísimo tiempo. Creo que he pasado toda la noche y el día durmiendo porque el sol se comenzaba a desvanecerse en el horizonte. La ropa mojada pronto se congelará y seguramente acabe con síntomas de hipotermia en esta larga noche de diciembre.
Voy a mi anterior refugio en el puente romano. Y sin dudarlo un momento antes de esconderme en los arcos. Tiro la mochila con la maza y la palanca dentro, que el agua se las lleve lejos, lo único que llevaré conmigo manchado de sangre será la lista por si decido algún día por fin acabarla.
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8º Día
Cerillas, gasolina y una idea en la cabeza.
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Me siento raro, más raro de lo normal. Me siento como si pudiera con todo. Creo que estoy muerto, el frío pudo conmigo y por eso me siento como si tuviera fuerzas para todo.
Pero no, sigo desgraciadamente vivo con mis actos. Y voy caminando, visitaré el arrabal, con la suerte de que cuando cruzaba el puente encontré un billete de 20 euros empujado por una suave brisa.
Llegué a la gasolinera el trébol, no sé por qué, pero compré gasolina y cerillas, ya que los mecheros zippo eran muy caros aunque siempre quise usar uno de ellos para mi plan. Y partí hacía el arco del puente donde pasé la noche, derramé la gasolina y traté de encender varias cerillas sin éxito, hasta la octava, que tuve suerte y prendió. La dejé caer sobre la gasolina que rápidamente comenzó arder.
Es el momento, tal vez no vuelva a tener otra oportunidad así, otra oportunidad para morir al menos con el honor de haberme arrepentido de mis crímenes. Y purificar el alma como nuestros ancestros, con el fuego bajo el lema que tenían de que la llama purifica todo.
Salté al abismo de fuego, ese abismo en el que nunca mas volveré a pasar el frío que pasé estos últimos días. Ese abismo de fuego que me reunirá con las estrellas, tal vez a una reencarnación o quién sabe, puede que me llegue al cielo o al infierno.
Cuando encuentren mi cadáver devorado por las llamas, quiero dejar claro que yo me arrepiento de mis pecados, de todo lo que he cometido y me pregunto extrañamente por qué mis padres no hicieron ningún intento de busca cuando abandoné el hogar.
Quien encuentre el diario, le pido por favor que lo publique, que haga saber mi historia, una historia de alguien diferente a lo establecido, alguien que no piensa como los demás y que el odio le pudo.
Y sin más interrupciones permitirme ya despedirme para siempre y lanzarme a las llamas en busca del perdón. Adiós, las llamas amenazan con apagarse antes de que me arroje, me perdone los lectores de mi diario por acabar mi obra tirándome a las llamas.
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-Aquí finaliza lo que ha escrito tu hijo.- dijo una voz masculina
-Ya veo, imaginación parece que no le falta. ¿Pero tú crees que deberíamos permitir ver al mundo ese tipo de imaginación?- contestó la silueta femenina de la habitación.
-Es su vida, son sus historias. Por mucho que queramos censurarle para que nadie conozca esa faceta suya, siempre la tendrá.- le respondió el hombre
-Pero, es que quieres que la gente piense mal de tu hijo por escribir cosas de este estilo. Solo fomenta la violencia con estos textos. ¿no te das cuenta?- saltó impidiendo acabar a su marido.
-Muy bien, mis palabras te dan lo mismo, mujer. Haz como con todo lo demás, esconderlo en la caja que guardas en el armario con llave. Sigue robándole la vida junto su imaginación, estás solamente empeñada en que tu hijo sea un médico o un ingeniero, pero realmente no te preocupa qué futuro quiere él. Solo deseas que tenga un futuro establecido por ti. Algún día despertará de ese letargo que le tienes bajo mimos y buenos modales. ¿Cuando ese día llegue que le dirás? Tal vez era por tu bien., o no fui yo, fue tu padre que en paz descanse, porque a mi me mata que le hagas eso a nuestro hijo.- le contestó furioso el padre, abriendo la puerta para escapar de la casa.
-¡Eso, vete! Así demuestras lo que te preocupa tu hijo.- le chilló la madre por la ventana cuando el padre caminaba.
Mientras tanto, tras el otro lado de la pared., el joven hijo; escuchó toda la conversación. Su cara se ahogaba entre las lágrimas, sospechaba que algo raro ocurría cuando escribía pues todo le desaparecía. Pero no esperaba una verdad tan dolorosa.
Su llanto silencioso se agudizó al día siguiente, se encontraba solo en casa y abrió el armario de su madre. Una caja bastante grande que se abre con una llave como decía el padre, será todo cierto. No sabía cómo poderla abrir, no encontraba la llave y los fuertes golpes que le daba no producían ni el más mínimo arañazo. Qué hacer se preguntaba su sufrida mente, esperar a la llegada de su madre y preguntar qué se esconde dentro o creer en la conversación, pues el diario no se encuentra en su escritorio como lo dejó anoche cuando lo acabo de escribir y se durmió.
Sin pensar mucho más, actuó. Se vistió deprisa antes de que alguien llegara y se fue. Se fue como su padre anoche, para nunca más regresar. Se fue a recorrer las calles en las que los personajes de su imaginación cobran vida. Las calles en las que la lucha del bien y el mal se establece bajo la hipocresía de las personas. La lucha que concierne a toda la ciudad. La ciudad que guardará en su memoria los pasos que dio por la calle.
Con un ritmo agitado, sus pasos se aceleraron para comprobar esos mágicos lugares donde su imaginación obró una historia. La obra en el Zurgén sigue como en mi mente, poco la han avanzado desde la primera vez que la vi. La calle Antonio Llorente Maldonado, tan larga como siempre y con sus aceras limpias, pedían la sangre para acabar con su limpieza, como hizo en el diario. El puente romano desde siempre contemplando y cruzando a muchas personas a la otra orilla y sus arcos que cobijaron del frío en más de una noche y donde finalmente se suicidó en las llamas. Todos esos lugares en los que imaginó otra realidad diferente, todos esos lugares seguirán ahí a pesar de que su obra caiga en el olvido y nadie la lea.
El joven, ya como última visita en el puente, se asoma al río donde la mochila cayó para ser olvidada, rastrea la superficie del agua en busca de alguna prueba de que aún está imaginando la historia, pero no la encuentra. Y salta al agua en busca de la mochila para hallar la ilusión de que sigue escribiendo lo que imagina y no sabe esa dura verdad que descubrió. Entre la expectación de los que cruzaban y preocupaciones por su vida, su cuerpo es arrastrado por la corriente y yace ahogado ribera más abajo.
El agua apagó ese fuego de su mente para siempre, ese fuego en el que su personaje se quemó en busca de la muerte. Un fuego que jamás se volverá a encenderse.

posted by darsey at 2:38 pm  

Miércoles, Enero 27, 2010

Calle desierta 3º capítulo

Ya el 3º capítulo.
Creo que no lo avise en el primero, pero claramente todo esta historia no sucedió realmente. Que pusiera de nombre al protagonista el mío, fue por usar alguna vez mi nombre en algún relato. Es más, es la primera vez que uso mi nombre en un relato.
Espero que os guste y si llega alguien que no haya leído los anteriores, en categorías. He creado una llamada “Calle desierta” donde estarán todos los capítulos.
Y bueno, quien lo lea. Por saber opiniones de si va gustando como va la historia (y tener una cuenta aproximada de cuantas personas lo leen). Y ya saben, miércoles y sábados nuevo capítulo.

Capítulo 3

Antes de que dejara el vaso de nuevo en la pila se oían los pasos de Ernest venir corriendo hacía nosotros acompañados de fuertes golpes a la puerta de metal.
-¡Debéis iros de aquí ahora mismo!- venía gritando todo el camino, pero cuando su voz se hizo inteligible Ruth cayó el vaso en la pila.
-¿No habrá…?- iba a a preguntar Ruth pero rápido le corto Ernest.
-Sí, ve a por David y salir de aquí. Los entreteneré el tiempo necesario.
Los nervios se me habían contagiados, los ruidos que llegaban y oír la conversación comenzaba asustarme. Volví a la sala para que no se dieran cuenta de que les escuche.
-Tú, levanta de ahí. Nos vamos ahora.- dijo Ruth fingiendo tranquilidad.
-Sí, ¿A dónde vamos?
-No hay tiempo, vamos.
Con prisas salimos hacía la puerta del garaje que daba a otra calle, cuando ya estabamos llegando oímos la puerta de metal caer.
-No tendré miedo, confié mi vida al metal. Y si he de morir, no será sin antes a ver deslizado su filo por tu piel.- se escucho a Ernest dentro del local.
-¿Dónde se esconde ese hijo de perra? Decirle que tiene una cita con la parca.- dijo otra voz desde dentro seguida del sonido de un golpe.
-Cambio de planes, volvemos a dentro, no vamos a dejar a Ernest solo.- dijo Ruth parándome.
Gracias a que siempre he sido bastante más rápido llegué antes y los vi. Estaban pateando a Ernest en el suelo, no le habrán hecho mucho daño, Ernest es bastante duro.
-Hola amigos, creo que os equivocáis de persona. David soy yo.
-Maravilloso David, tenemos una deuda pendiente.- contesto el que me llamo hijo de perra.
Sin tiempo para dialogar un final diplomático uno de los 3 que estaban allí me tiro al suelo de un golpe seco con una vara de acero. Al poco de caer los otros dos llegaron a darme patadas al suelo hasta que quede inconsciente.
Desperté en la cama de Ruth, no me acuerdo que pasó después de que quede inconsciente, solo que me duele todo. Y que varios sabores se pelean en mi paladar, que preferiría no haber conocido nunca. Esperando sentados en sillas estaban Ruth y Ernest que no se dieron cuenta de que me reanime.
-¿Alguno de vosotros me podría explicar por qué la boca me sabe a betadine?- les pregunte llamando su atención.
-Por fin despiertas. Ya creíamos que ibas a palmar la.- dijo Ernest sonriendo.
-Ernest, que es un animal y te dio de beber betadine para curar las heridas de la boca. La medicina no es lo suyo.
-Joder, ¿Y cómo le dejaste que me sanará?
-No me dejo hacerlo a mí.
-A la, exagerada. Di que no la deje porque bueno, mira debajo de las sabanas que tienes. Había que quitarte la ropa y no la iba a dejar.
-¡Ay dios mio! ¿Quedaran cicatrices?- grite al comprobar los moratones y heridas derivadas de las patadas y golpes.
-No, pero te dolerán un día o dos.
-Yo de esta me vengo, eran tres contra uno.
-No, harás nada.- me dijo Ruth mientras me sujetaba
-No me sujetes que me los voy a cargar a todos. Esa panda de desgraciados se va a arrepentir.
-No vas hacer nada, ya habrá otro tiempo para venganzas. Ahora descansa.
Dicho eso acerco su cabeza hacía mí, para darme una de las cosas más valiosas del mundo. Uno de sus besos intensos que solo pensarlos paralizan los sentidos. Largo y separándonos lentamente llego a su fin.
-No quiero la próxima vez que despiertes sea solo un recuerdo. No quiero perderte por una disputa de honor.- me susurro al oído.
Sus dulces palabras o tal vez el beso, consiguió llevarme otra vez al mundo de los sueños.

posted by darsey at 8:05 pm  

Martes, Enero 26, 2010

Fotos. Calle “desierta”

Como definitivamente habrá 2 capítulos semanales, los miércoles y los sábados…
Anoche me acorde y con la cámara del móvil aproveche hacer fotos de la calle, pasada la 1 de la mañana (que a esas horas la calle esta “Desierta“)

Calle desierta 1

Calle desierta 1


Calle desierta 2

Calle desierta 2

Calle desierta 3

Calle desierta 3


Calle desierta 4

Calle desierta 4

posted by darsey at 7:31 pm  

Domingo, Enero 24, 2010

Scorpions se separa

Scorpions (link a la wikipedia) dan la noticia hoy de que se separan.

Berlín.- La banda alemana Scorpions anunció el domingo el final de una carrera que duró más de cuatro décadas.

“Estamos de acuerdo en que hemos llegado al final del camino”, informó el domingo en su sitio de internet la agrupación, conocida por éxitos de inicios de la década de 1990 como “Wind of Change”.

Scorpions dijo que marcará su separación con un último álbum: “Sting In The Tail” (Aguijón en la cola) que será lanzado en marzo y con una gira que comenzará en mayo en Alemania y los llevará por todo el mundo en “los próximos años”.

El guitarrista Rudolf Schenker fundó la banda en Hannover en 1965. El cantante Klaus Meine se unió pocos años después. Ahora los dos tienen 61 años.

Link


posted by darsey at 11:03 pm  

Sábado, Enero 23, 2010

Calle desierta 2º

Parece que es sábado… toca poner el 2º capítulo de “Calle desierta”. Y dar una buena noticia, para el próximo sábado sabré el resultado de “Diario de una mente diferente” y claro esta que os contare el resultado y os lo pondré aquí.
Por si acaso… link al primer capítulo.

2º Capítulo
Golpeé con firmeza el duro metal de la puerta, pronto abriría el pasado de mi vieja vida. Lentamente la puerta fue entrando al local para dejarme paso, con algunos nervios inicie con mi pie izquierdo el primer paso.
-¿No has oído la expresión me levante con el pie izquierdo?- me preguntó la voz que se escondía tras la puerta abierta.
-Si, pero no creo en supersticiones
-Pues aquí si. Ya vuelves a poner el pie en su sitio y comienzas con la derecha.
Esa voz me recuerda mucho pero no consigo recordar de quien era. Pero le hice caso como muchas otras veces hice.
-Bienvenido de nuevo David, no has cambiado mucho desde la ultima vez.
-Y parece que sigo con mi puntualidad, creo que no llego nadie más.
-Recuerda a Cristian. Ese día fue en el que nos disolvimos. Su muerte nos toco a todos y perdimos el espíritu de guerreros que teníamos
-Sabes que no lo olvidare, estaba yo allí. Además hay tres cosas que jamas abandonaran mi memoria hasta que llegue mi muerte. El primer y único amor, el primer beso y la muerte de Cristian.
-Ya vale, lo sé. ¿Qué crees que olvidaría que tu fuiste el ultimo que lo vio con vida?
-Yo no digo nada Ernes, sabes que me jode que me insinúes que yo soy el culpable.
-Joder, vete a la sala a esperar que me vas a encabronar y no quiero reventar a mi antiguo líder.
-A le.
Tan osado como siempre seguía el estúpido de Ernes, no le queda ningún diente propio de no saberse cuando debe callar. Es verdadera carne de cañón, ya pudo ser el la primera baja y no Cristian.
Ya en la vieja y polvorienta sala pasé mis minutos esperando una compañía mejor que los ácaros. Tanta puntualidad con gente impuntual es muy molesto, aburrido de la espera hacía dibujos en la capa de polvo de la mesa.
-Aquí un árbol, esto es un edificio de pisos, ahora un gato…- decía para mi mismo.
-Sigues como siempre David, igual entreteniéndote con chorradas.- dijo Ruth que entro sin que me diera cuenta.
-Y tú también sigues igual de preciosa.
-Hasta que no hagas lo que debes no serás nada para mi.
-Estupendo, no lo dudaba, pero recuerda que yo no hacía todo solo. Eramos todos.
-¿Qué todos? Todos confiaban en ti, Cristian fue contigo porque era peligroso y vienes sin hacer tu misión y el cuerpo de mi hermano. Y no contaste a nadie que paso, ni si quiera a mí.
-Nos tendieron una emboscada, no nos la esperábamos, tenía demasiadas heridas y no pudo sobrevivir. Fue consciente de que moriría, de sus ojos salían las lágrimas manchadas de sangre de las heridas. Lo abrace con todas mis fuerzas tratando que su alma se quedará en su cuerpo. Murió entre mis brazos, no estuvo solo.
-Vale, voy a por agua.- dijo tartamudeando.
Tras desaparecer por la puerta la seguí. Creo que no debí contarle que fue una emboscada, pero sabe que no murió solo. Observando por el borde de la puerta la vi coger un vaso, extrañamente lo único que permanece limpio en este lugar, y lo lleno en la pila. Acerco el vaso a sus labios de rojo pasión para dar uno de esos sorbos que me recordaban a las largas noches que estuvimos juntos.

posted by darsey at 12:34 pm  

Jueves, Enero 21, 2010

Saurom

Hoy toca música. No me apetece escribir y que no tengo mucho tiempo por estudiar.
Acá quedan 2 videos de Saurom, un grupo procedente de Andalucía.
Son folk metal (o “juglar metal). Y he puesto 2 canciones aunque también recomiendo que escuchen “La batalla de los cueros de vino”, “Las minas de moria” y “Mendigo” que hubiera puesto en la entrada, pero seria muy larga.


posted by darsey at 4:11 pm  
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